PESTOS

Favicon PESTOSEl Título Oficial de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica se creó en 1998 mediante el Real Decreto 2490/1998, pero no fue hasta cuatro años más tarde, en 2002, cuando se dictó la Orden PRE 1107/2002 que regulaba las vías transitorias de acceso al título de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Posteriormente, a finales del 2003 entró en vigor la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias; ley que, entre otros asuntos, reconocía como sanitarios únicamente a los psicólogos que poseyeran el título de Especialista en Psicología Clínica, cosa que, de facto, suponía la exigencia de dicho título para los psicólogos que desempeñasen labores asistenciales en los dispositivos sanitarios públicos. Más tarde aún, en Junio de 2005, el Gobierno aprobó el Real Decreto 654/2005 que ampliaba los plazos de méritos a valorar y abría un nuevo plazo de solicitud de acceso al título.

Dado el gran número de solicitantes y los escasos medios puestos a disposición de la Comisión Nacional de la Especialidad de Psicología Clínica (CNEPC), encargada de valorar los expedientes de solicitud y emitir un informe-propuesta acerca de los mismos, el proceso de resolución de dichos expedientes se dilató enormemente en el tiempo, siendo muchos los psicólogos y psicólogas que más de ocho años después de la presentación de la solicitud, todavía no habían obtenido una resolución definitiva de sus expedientes.

La lesiva e injustificable demora en la resolución de los expedientes, junto a los sucesivos cambios en la legislación (RD 2490/1998Orden PRE 1107/2002LOPS y RD 654/2005) generaron una situación de confusión y de limbo legal en la que un gran número de profesionales de la psicología se vieron atrapados.

En este sentido, con posterioridad a la entrada en vigor del RD 2490/1998 y tras la resolución de distintas ofertas de empleo públicas o privadas-concertadas, se incorporaron en diferentes momentos al Sistema Nacional de Salud (SNS) un gran número de psicólogos y psicólogas que no contaban con dicho título de especialista. En ocasiones se les contrató de acuerdo con la legislación vigente en aquel momento, cuando el título de especialista no era requisito necesario para realizar labores asistenciales de psicología clínica en los servicios sanitarios públicos. En otros casos, accedieron al SNS con posterioridad a la entrada en vigor de la LOPS, habida cuenta de la necesidad del propio sistema de incorporar profesionales de la psicología cualificados y de la confusión generada –tanto en los profesionales como en las entidades proveedoras de servicios sanitarios de las distintas CCAA– por la situación de bloqueo de expedientes en la CNEPC y los cambios legales apuntados más arriba.

Sea como sea, a todos estos psicólogos y psicólogas se nos niega actualmente la posibilidad de acceder al título de especialistas, ya que uno de los requisitos para la homologación obliga a haber empezado a ejercer antes de la creación de este título, a finales de 1998, sin que ninguna de las leyes aprobadas posteriormente en relación a la regulación del ejercicio clínico y/o sanitario de la psicología (más recientemente la Ley 5/2011 y Ley 33/2011) haya acertado a resolver la situación de los psicólogos sin titulación del SNS.

Así, los llamados PESTOs (Psicólogos/as Especialistas Sin Titulación Oficial) formamos un numeroso colectivo de psicólogos y psicólogas que ocupamos una plaza en el sistema sanitario público, desarrollamos desde hace años las mismas labores profesionales y la misma actualización formativa que nuestros compañeros que sí poseen el título de Especialista en Psicología Clínica; contamos con muchos años de experiencia profesional en el ejercicio de la Psicología Clínica, en formación continua en los programas de actualización de nuestros sistemas sanitarios y participamos, asimismo, en la formación de los Psicólogos Internos Residentes, futuros Especialistas en Psicología Clínica; pero, paradójicamente, no contamos con una vía de acceso al mismo título que van a obtener esos residentes a los que formamos.

La situación de los PESTOs en los servicios sanitarios públicos y concertados es claramente irregular, injusta y discriminatoria, tanto por el perjuicio que supone para los propios profesionales, que deben trabajar en una situación de inseguridad jurídica y de desigualdad, como para el propio SNS y sus usuarios, dado el riesgo que ciertamente existe, si no se resuelve esta situación, de que la sanidad pública pierda todo este capital profesional cuya capacidad asistencial ha quedado sobradamente demostrada y en cuya formación tanto ha invertido el propio SNS.

Por todo lo expuesto, los Psicólogos y Psicólogas Especialistas del Sistema Nacional de Salud Sin Titulación Oficial, a quienes se ha dado en conocer como PESTOS, decidimos asociarnos bajo dicha denominación, con el objetivo de defender nuestros intereses colectivos y trabajar para una resolución satisfactoria del conflicto que nos afecta, mediante las vías que se explicitan en los estatutos de la asociación.